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Nuevos impuestos en el consumo de carnes rojas

lunes, mayo 9th, 2016

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Nuevos impuestos en el consumo de carnes rojas para luchar contra el cambio climático.

Imponer una serie de impuestos en el consumo de carnes rojas es el nuevo estudio que está realizando Dinamarca so pretexto de la lucha contra el “Cambio Climático” después de que lo sugiriera el Consejo Danés de Ética, uno de los muchos gabinetes de funcionarios pagados por los sufridos contribuyentes cuyo único propósito es entrometerse en los hábitos, gustos, necesidades y preferencias de los que les pagan, además de encarecer aún mucho más su carga impositiva, ya que siempre intervienen para regular, prohibir o gravar las actividades que libremente emprenden.

En el cambio climático la producción de vacuno es el décimo causante de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, según el criterio de los sacerdotes de esta nueva religión, por lo que se sugiere gravar el consumo para poder acabar con este problema, o al menos que paguemos penitencia por nuestros pecados consumistas, por lo que el cambiar los hábitos de consumo de estos productos para el bien del planeta no consideran que sean suficientes de ahí el poner el foco de atención en la producción.

Este impuesto concluyen en que debería ser extendido a todo aquello que fomente el calentamiento global y que en un corto periodo de tiempo debe comenzar en el consumo de carnes rojas de vacuno, ya que ellos son los que deciden en nuestro lugar si nos conviene menos la vaca que el pollo, o el conejo que las habichuelas.

«El modo de vida Danés está lejos de ser sostenible para el clima y si queremos cumplir los objetivos de los acuerdos de París es necesario actuar rápidamente e involucrarnos en la alimentación», explica el Comité en sus recomendaciones. «Distintos alimentos afectan al clima de forma diferente y cambiar ciertos hábitos puede depararnos grandes beneficios. Los estudios muestran que pequeños cambios en la ingesta de carnes de rumiantes en países como Dinamarca podrían reducir los gases de efecto invernadero entre un 20 y un 35 por ciento; para ello proponemos nuevos impuestos en el consumo de carnes rojas». Esta filosofía de aplicar impuestos a las actividades para reducirlas, curiosamente no se extiende a otros ámbitos, ya que suelen ser los mismos que dicen que las cotizaciones de la seguridad social no afectan al empleo los que dicen que subir el impuesto a la carne reducirá su ingesta.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la ganadería es responsable del 18 por ciento de los gases de efecto invernadero, más que todas las formas de transporte terrestre, aunque no aporten dato alguno que soporte este tipo de argumentación, y suele acompañarse de proteccionismo de los mismos animales en su entorno salvaje, como si sus digestiones no emitieran gases de efecto invernadero como los de los animales estabulados.

También se hace porque afirman que hay algunas estimaciones que indican que se necesitan 15.000 litros de agua solo para producir un kilo de carne de buey. Sin embargo, el consumo de agua, por otra parte no demostrado, no debería ser un problema en latitudes húmedas en que sobra, como la propia Dinamarca, y , en todo caso, debería ser decisión libre de cada cual en qué aplica los recursos existentes, si en la siembra de lechugas o en la cría de vacas.

Todo esto por no entrar en el fondo del asunto, que sería cuestionar el Dogma de esta nueva Fe, basada en el efecto no demostrado de las actividades humanas sobre el clima, aunque solo fuera porque es palmario que desde hace millones de años, antes de la misma existencia humana, se han dado cíclicas glaciaciones y períodos cálidos, algunos mucho más cálidos que este.  Tampoco es desdeñable que, caso de ser cierto el Calentamiento, las acciones de los lobbies ecologistas sean las más acertadas, como acredita que James Lovelock, fundador del movimiento ecologista verde antinuclear, y de la Teoría de Gaia; está profundamente arrepentido de sus años de lucha contra la Energía Nuclear, postulando en su último libro “La Venganza de La Tierra” que este tipo de energía reduce verdaderamente y en cantidad apreciable las emisiones a bajo riesgo, y no otro tipo de acciones ineficientes como esta de la carne.

 

Fuente de la Noticia: Eurocarne

Comentarios y opiniones: Eugenio López

 

 

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