Consecuencias del tratado de libre comercio con Estados Unidos para el Sector Cárnico europeo

Tal y como quedó de manifiesto en una de las mejores ponencias del reciente Congreso del Sector en AECOC, al que asistió una representación de nuestra empresa, salvo modificaciones de última hora el Tratado de Libre Comercio entre USA y la UE pone en seria desventaja competitiva a la carne europea.  El motivo no es sino que la desaparición de barreras arancelarias, contingentes y normativas para el Libre Comercio, algo en principio siempre bueno para todos, pone a combatir a dos púgiles como si fueran iguales, pero a uno de ellos, al europeo, con un par de pesas de dos kilos en cada pie. Europa soporta una legislación y unos costes producidos por la regulación exhaustiva que Estados Unidos no tiene, y salvo que ambos modelos productivos se igualaran en sus reglas básicas, no podremos competir.

 

Por desgracia, a nuestro entender, las presiones que ejerce el Lobby cárnico en Bruselas van en la dirección equivocada, ya que pretenden excluir a la Carne y productos cárnicos del nuevo Tratado, a fin de preservar los intereses del sector. Opinamos que en lugar de ello, Europa debería someterse a una desregulación, a una relajación de normativas absurdas, costosas, ineficientes y sin base científica alguna que encarecen nuestros productos, no solo para el mercado exterior, sino para nuestros propios consumidores. Famosa es la FDA americana, prestigiosa en proteger a los consumidores americanos en medicamentos y alimentos, pero la Unión Europea somete a su mercado a restricciones en el uso de alimentos transgénicos para el ganado, al uso de determinados complementos alimenticios en los piensos, y a exigencias de doble trazabilidad de utilidad nula o escasa, por no hablar de las exigencias costosisimas que nos autoinfligimos en el llamado “bienestar animal”.  Entre la disyuntiva de igualar mercados igualando normas, o restringir mercados manteniendo regulaciones caras y absurdas, Europa debería optar por la primera, que beneficia a los europeos no solo en el comercio mundial sino como consumidores, pero mucho nos tememos que los políticos y burócratas de Bruselas nos dejarán en inferioridad de condiciones de competencia, o como mucho cerrarán las posibilidades de acceso a nuestro mercado del circuito mundial. Aquí un enlace de las pocas noticias que al respecto se publican en España sobre el tema.

Fuente “20 minutos”